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¡Artículo! La complicada situación del trabajador promedio en México


Por: José Manzur Lizárraga

Los factores de producción son pieza clave para la operación y pleno funcionamiento de los sistemas económicos, ya que estos permiten a una economía crecer y operar de manera más eficiente y sostenida. Es importante destacar que la totalidad de estos factores contribuyen positivamente al crecimiento y desarrollo económico de países y economías industrializadas. Desde hace años se analiza la importancia de los factores tierra, trabajo y capital; sin embargo, tras el surgimiento y posterior desarrollo de maquinaria se tuvo que agregar un cuarto factor: tecnología.


Cuando se habla de factores de producción, estos engloban todos aquellos recursos ya sean físicos o materiales que intervienen en el proceso productivo para la creación de bienes o servicios, mismos que tienen como objetivo satisfacer las necesidades de personas. Para un mejor análisis, debemos considerar que los factores de producción tienden a ser escasos y limitados, por lo que es muy relevante su acertada asignación.


Las reformas en materia laboral son un tema que posee gran relevancia en países con economías industrializadas, ya que con la ayuda y el desarrollo de factores como la tecnología y el capital, las cadenas productivas se han vuelto más eficientes produciendo más bienes con menos recursos, principio económico al que se le conoce como eficiencia productiva. Sin embargo, hay que tener presente que el hecho de trabajar más horas no necesariamente implica una mayor producción, ya que no sólo es el tiempo de trabajo, sino la productividad que este tiene.


El término productividad laboral puede ser explicado como aquello que un trabajador puede producir con una hora de su trabajo, por lo que la clave está en producir la mayor cantidad de bienes y servicios, en la menor cantidad de tiempo, utilizando la menor cantidad de recursos. Lamentablemente la productividad tiende a variar enormemente entre países lo que genera una gran brecha laboral que se traduce en mercados desiguales, poco eficientes y con salarios poco competitivos.


De acuerdo a un estudio realizado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), México ocupa el último lugar dentro de un listado de treinta y ocho países en términos de productividad laboral. Esto significa que los mexicanos trabajan muchas más horas que en los demás países, sin embargo ganan considerablemente menos salario por hora trabajada y son poco productivos en lo que hacen. El mexicano promedio trabaja un aproximado de 2,246 horas al año, mientras el promedio de horas trabajadas para los países miembros de la OCDE es de 1,766 horas anuales; por el contrario, un trabajador promedio en Alemania trabaja un aproximado de 1,371 horas anuales.


Por tanto, podemos ver que lo importante no es sólo la cantidad de trabajo en horas hombre, sino la calidad y eficiencia que se pone en el mismo. Existe una relación inversa entre las horas trabajadas y el nivel de desarrollo de un país. Esto significa que a mayores niveles de desarrollo se requiere trabajar menos horas para producir lo mismo. Tal es el caso de Alemania donde el trabajador promedio percibe € 22 por hora, equivalentes a unos $515 pesos mexicanos que si se comparan en cuestiones salariales, un trabajador alemán debe trabajar sólo 12 horas para percibir lo que el mexicano promedio gana por un mes de trabajo $6,250 pesos equivalentes a unos €280.


En suma, está comprobado que a mayores jornadas laborales los trabajadores tienden a volverse más deficientes, y además, comienzan a ganar considerablemente menos remuneración por hora trabajada. Por lo que la clave está en generar trabajadores calificados y eficientes que sean capaces de generar más bienes en menos tiempo tal como lo están haciendo países como Suecia, Bélgica, Nueva Zelanda y España donde se está considerando reducir las semanas a sólo cuatro días laborables.


Si bien es cierto que el capital humano tiende a variar significativamente entre países por diversos factores como lo son el nivel educativo, escolaridad, aptitudes culturales, movilidad social, índice de desarrollo humano, entre otros; debemos apostar por generar una mano de obra más calificada dado que el crecimiento económico de países de ingreso medio como México puede incentivarse utilizando más eficientemente los recursos con los que se cuenta, para de esta manera volvernos más calificados y productivos, generando así mejores condiciones laborales y económicas para nuestra clase trabajadora.


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