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Derrota. Un viento frío sopla en Toluca


POR NORBERTO HERNÁNDEZ BAUTISTA

Llegué temprano, ocupé una silla de una mesa al azar. Sentado, esperaba que llegara el personal del servicio, para que me hicieran favor de servir café. Ella llegó, con su vestido gris, como anticipando que la mañana iba a ser fría, como suele ser en aquella ciudad. Nos saludamos, por algún motivo ninguno dijo su nombre, a pesar que el anfitrión nos presentó gentilmente, pero el diálogo empezó. Casi enseguida llegó otro invitado, se saludó con mi reciente amiga del vestido gris; al parecer, ellos se conocían y su encuentro fue afectuoso. El hielo se rompió.


Llegó el café y todos festejamos que así fuera. Con una presentación breve, arribó una joven mujer que portaba un vestido claro; daba la impresión que estaba acostumbrada al clima fresco de las mañanas de fin de año de la capital del estado. No recuerdo otro diálogo, solo las preguntas que despertaron el interés de los que ya estábamos sentados y los que se sumaron al convite: ¿crees que Morena gane la gubernatura? ¿cómo ves a Alejandra? ¿crees que el gobernador ya entregó el estado?


Cada uno dio su opinión. Por las ideas expresadas, todos tenían conocimiento e información del tema. Me dio la impresión que el frío de Toluca ya no es solo por las bajas temperaturas; que esta vez se percibe el frío de una posible derrota electoral, en una entidad que nunca ha sido gobernada por otro partido que no sea el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Una sola clase política dominante se ha mantenido al frente de la administración pública estatal; la más fuerte, organizada y poderosa en el país.


Quien ahora encabeza la coordinación por la defensa del Estado de México no reúne buenas opiniones. No tanto por su capacidad ni sus conocimientos, la debilidad se ubica en la forma como fue electa, designada o impuesta. Eso parece ser el centro de gravedad de sus aspiraciones. Ana Lilia es vista como alguien que mereció o merece ser tomada en cuenta, competir y ser vencida en un proceso interno.


Frente a una elección competida no puede imponerse el mensaje: ¡perdiste y ahora te pedimos que te sumes! Por más unidad y disciplina que se diga, la forma de la decisión está contribuyendo a generar una neblina, donde no se ve claro el camino de un triunfo en las elecciones de 2023 para el PRI y sus posibles aliados. El nevado esta vez no es el culpable del levante toluqueño.


Conforme pasa el tiempo, la percepción de una derrota del PRI crece, se alimenta de las señalas que mandan los encargados de llevar el proceso de integración de la coalición. El Partido Acción Nacional (PAN) sigue promoviendo a su único candidato, aun cuando se ha dicho que en la entidad va mujer. A menos que su intención sea ir solos. También pueden estar pensando en otra coalición, no con el PRI.


El equipo que rodea a la coordinadora por la defensa del Edomex ha mostrado no ser el indicado para manejar escenarios como el que se vive en la antesala del proceso electoral. Hacer encuestas no tiene sentido. Lo mejor es practicar auditorias territoriales para verificar el estado de fuerza real del PRI, sus aliados y detractores. La otra variante es medir la tendencia de percepción y saber cómo actuar ante un contexto de creciente conflicto.


Sin idea y sin rumbo, las reuniones distritales no han tenido resultados positivos. La percepción de derrota crece. La chica joven del vestido claro, guardó silencio, tal vez no encontró respuestas o puede que haya confirmado sus fríos temores.


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