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Corredor Interoceánico: plataforma destinada a ser fuente extraordinaria de empleos y desarrollo





“El Corredor Multimodal es una obra tantas veces postergada, imaginada en su potencial y con iniciativas diversas, pero sin un plan maestro que definiera su viabilidad”

Alejandro Murat Hinojosa.


POR NATALIA SÁNCHEZ MARTÍNEZ

En días pasados, el gobierno mexicano revirtió temporalmente la concesión de un tramo ferroviario de Ferrosur propiedad del empresario Germán Larrea, el segundo hombre más rico de México. El tramo de 120 kilómetros es necesario para concretar el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, un proyecto de infraestructura clave para impulsar el desarrollo y un cambio estructural tanto del sur como de toda la nación.


En este contexto, el rechazo por parte del sector más conservador del país se dio a conocer rápidamente. Se acusó al gobierno de que la expropiación repercute en la confianza de los inversionistas debido a que envía un pésimo mensaje, en el cual México está más cerca de convertirse en Venezuela.


La expropiación es una figura ambivalente por medio de la cual el Estado limita el derecho de propiedad pero que sirve como garantía de este mismo, busca lograr el equilibrio entre el interés público y el interés de los propietarios mediante una indemnización a valor de mercado, y es utilizada para la renovación de obras destinadas a prestar servicios de beneficio colectivo y el desarrollo de infraestructura pública. Expropiar es un instrumento utilizado por gobiernos demócratas de todo el mundo. Por ejemplo, en el 2016 se expropiaron 8 millones de metros en la zona limítrofe al antiguo aeropuerto de Barajas para construir el aeropuerto de Barcelona, España.


La expropiación del tramo ferroviario no es maliciosa puesto que, en el caso del Corredor Interoceánico, el rescate administrativo que se planea lograr hace sentido debido a que es un proyecto benéfico para la sociedad que, apuesta por la creación de un Tren Interoceánico, la inversión en los dos puertos y el desarrollo de una de las zonas más olvidadas del país.


El Corredor Interoceánico es el inicio de un cambio radical en el rostro nacional, pues logra una verdadera transición en la cual se promueve el desarrollo de esta región con la creación de más empleo formal, más crecimiento, bienes y servicios con la intención de construir una realidad cualitativa diferente en la que las asimetrías entre los extremos norte-centro y sur-sureste se cierren cada vez más.


Este proyecto beneficia a la zona más pobre del país. Su propósito es convertirse en una alternativa geoestratégica al Canal de Panamá, logrando que México pueda competir en los mercados mundiales de movilización de mercancías por medio de distintos transportes. La intención es que se impulse el crecimiento de la economía regional con respeto a la cultura, la historia y las tradiciones del istmo veracruzano y oaxaqueño.


Con respecto a la empresa expropiada, Ferrosur, recibirá una indemnización a precio de mercado que va de 9, 500 millones de pesos, lo cual no representa una amenaza a la fortuna de Germán Larrea. Según Forbes, en el presente año la fortuna del millonario es de 26, 600 millones de dólares que representa un descenso casi del 14% comparado con el año anterior en que su fortuna fue de 30, 850 millones de dólares.


Como lo mencione anteriormente, hay quien considera que la expropiación ahuyentará la inversión. Por el contrario, la ubicación geográfica del istmo, la sólida infraestructura de conectividad en construcción, la disposición de un circuito virtuoso de generación de energía para empresas tanto convencional como renovable y un modelo de desarrollo que incluirá valor agregado a las mercancías logran que el Corredor tenga una alta competitividad con otros canales y trenes para transportar las mercancías a Estados Unidos que es el mayor mercado mundial.


Lo anterior trae como consecuencia que, en el caso de México, la inversión al sur del país llegue de manera constante debido a la creación de mayor y mejor infraestructura social y productiva que ha sido una de las principales restricciones por las cuales esta región no ha sido capaz de prosperar en su desarrollo económico y social.


Considerando lo anterior, cuando el Corredor Interoceánico se concrete, será una plataforma destinada a ser una fuente extraordinaria de empleos y desarrollo. Ya va siendo hora de que el mexicano promedio goce de los beneficios que este proyecto traerá consigo, como lo es el crecimiento económico del istmo de Tehuantepec, y que no sólo una élite sea la favorecida.

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