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Don Efraín, tercer obispo de la Diócesis de Cuautitlán



POR NORBERTO HERNÁNDEZ BAUTISTA

A los trece años, el niño Efraín fue llevado por sus padres a una entrevista con el presbítero Francisco de Haro, para explorar la posibilidad de entrar al seminario de la colonia Progreso Industrial, municipio de Nicolás Romero. En ese entonces, el seminario pertenecía a la Diócesis de Tlalnepantla de Baz, bajo las órdenes de fray Felipe Cueto González; hecho que cambió al crearse la Diócesis de Cuautitlán, cuyo primer obispo fue don Manuel Samaniego. Ahora, lo que queda del seminario forma parte de la Diócesis de Izcalli.


El monaguillo de la parroquia de San Miguel Chalma emprendió su camino al servicio de Dios motivado por sus padres, en particular de su madre, que confió en que su hijo tendría la fortaleza para ser sacerdote. Ingresó al seminario a cursar la secundaria. Los seminaristas que vivían cerca salían a visitar a sus familias para regresar el domingo por la tarde.


La educación era de buena calidad, se servían tres comidas y el pago para las familias era accesible. Algunos maestros solían visitar a los papás de los estudiantes en sus casas. En algún tiempo, los vecinos de la zona, lavababan la ropa de los seminaristas, pero luego eso cambió y ellos tenían que hacerlo. Así pasaron tres años de secundaria y tres de preparatoria.


Al terminar la educación media superior, Efraín tuvo dos años de reflexión personal. Regresó a su casa, trabajó para ayudar con el ingreso familiar, pero no dejaba de pensar en retomar su vocación. “Cuando visitó por primera vez el Papa Juan Pablo II México, me vino una confrontación, hice un alto y busqué orientación. Hablé con Monseñor Miguel Ángel Corona y, en 1980, decidí regresar al seminario. No fue fácil, fue una lucha interna, pero asumí el compromiso de que si regresaba era para ser un buen sacerdote y Dios me lo concedió”.


Luego de tres años de filosofía, cuatro de teología, un periodo de diácono, el 18 de octubre de 1988, se ordenó sacerdote. De inmediato, el arzobispo don Manuel Pérez Gil, lo nombró maestro en el seminario donde impartió cátedra durante cuatro años.


Su primera parroquia como sacerdote fue la Iglesia de San Isidro Labrador, luego sirvió en la Diócesis de Tlalnepantla; también profesó en la Iglesia de María Auxiliadora en Atizapán de Zaragoza y en la Iglesia del Señor del Perdón, en la Ahuizotla, Naucalpan de Juárez. Justo, cuando se desempeñaba como vicario episcopal, Don Carlos Aguiar, actual Arzobispo Primado de México, lo nombró rector del seminario. Ahí recibió la noticia de parte del nunció apostólico, Christophe Pierre, que el Papa Benedicto XVI lo había nombrado obispo auxiliar, el 29 de mayo de 2011. La misa de consagración fue el 27 de julio.


El 11 de noviembre de 2022, el Papa Francisco lo designó Obispo de la Diócesis de Cuautitlán y el 17 de enero de 2023, inició su nuevo camino episcopal en la tierra de San Juan Diego y de la quinta aparición de la Virgen de Guadalupe en la sanación de Juan Bernardino. De este pueblo también fueron los siete indios y un mestizo entrevistados para las Informaciones Jurídicas de 1666, que en 1894 alcanzaron el grado de Proceso Apostólico, documento base para la beatificación de Juan Diego Cuauhtlatoatzin.


Desde la llegada de los primeros misioneros en 1524, don Efraín Mendoza Cruz es el tercer obispo de la diócesis donde está la Iglesia del Cerrito, punto de partida del verdadero camino del peregrino en México y en toda América. Para hacerlo realidad tiene a todo un pueblo para caminar junto a él.

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