Archivo del PJEdomex revela la voz y lucha de las mujeres en 1817
- Redacción: La Noticia Es

- hace 6 horas
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Muestra cómo una mujer defendió los derechos de su nieta en la antigua Villa de Tacuba.
La defensa de los derechos de las mujeres no es un tema reciente. Hace más de 200 años, algunas ya acudían ante las autoridades para proteger lo que les pertenecía. Un expediente de 1817, resguardado y preservado en el Archivo Histórico del Poder Judicial del Estado de México, cuenta la historia de una abuela que luchó para que la herencia de su nieta fuera respetada.
La historia ocurrió en Tacuba, hoy parte de la Ciudad de México, en una época difícil para la población, pues a principios del siglo XIX las personas enfrentaban epidemias de viruela, fiebre, cólera y tifo, además de escasez de alimentos, aumento de precios y los efectos de la Guerra de Independencia.
En medio de ese escenario surgió un conflicto por un pequeño terreno que terminó mostrando que las mujeres también conocían sus derechos y buscaban que se respetaran.
Todo inició el 11 de marzo de 1817, cuando Alejandro Jorge solicitó a las autoridades, a través de un escrito, un pedazo de tierra en el barrio de San Juan Amantla para poder sembrar. Argumentó que el terreno estaba libre porque su dueña, Juliana Bonifacia, se había casado y mudado a otro pueblo con su hija. Incluso aseguró que las mujeres no tenían derecho sobre ese tipo de tierras y que la niña era demasiado pequeña para hacerse cargo del terreno. Con esa explicación, las autoridades decidieron entregar la parcela a Alejandro Jorge, pero dos días después apareció con otro escrito María Marcela, abuela de la niña, quien acudió ante el subdelegado de Tacuba para explicar que la tierra sí tenía dueño.
Contó que el terreno había pertenecido a su hija Juliana Bonifacia, quien lo recibió tras la muerte de su esposo José Manuel, soldado que falleció durante una de las epidemias de la época. De acuerdo con el derecho de viudedad, reconocido en las leyes vigentes entonces, la propiedad debía permanecer en la familia. Por esa razón, la parcela correspondía a su nieta María Diega Gertrudis, quien además era huérfana y tenía en esa tierra su única herencia.
En un nuevo escrito presentado días después, María Marcela también señaló que el gobernador de Tacuba había favorecido a Alejandro Jorge con información que no correspondía a la realidad. Por ello pidió que se revisara la decisión y que la parcela regresara a su nieta. Estos documentos muestran cómo, incluso en el siglo XIX, muchas mujeres levantaban la voz cuando se cometía una injusticia.
El expediente es parte del acervo que conserva el Archivo Histórico del PJEdomex, integrado por documentos que permiten conocer mejor la vida, los conflictos y las decisiones que marcaron la historia de la región. Hoy, al revisarlos, también es posible reconocer la determinación de mujeres como María Marcela, quienes defendieron sus derechos y los de sus familias en tiempos especialmente difíciles.




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