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Come on everybody, we win

  • Foto del escritor:  Redacción: La Noticia Es
    Redacción: La Noticia Es
  • 12 abr
  • 3 Min. de lectura

Norberto Hernández Bautista:

—¿A dónde vamos, Melitón? Me despertaste muy temprano. Debe ser algo importante… ¿o qué, compa?


—Más o menos. Vamos a dialogar con Trump. Mira que decir que ganaron la guerra contra Irán cuando todos piensan lo contrario.


—Pero ¿quién toma en serio al hombre naranja? La neta, lo que me gusta es su pasito de baile, el Trump Dance. Mira, así… —y el caballo mueve las manos como dando golpecitos.


—Jaja —ríe Melitón mientras acelera el carro—. Pero ahora el bailado es él. Pidió la rendición incondicional de Irán, los amenazó y luego tuvo que dar reversa.


—¿Y dónde lo vamos a ver? —pregunta, sorprendido, el caballo.


—En Reforma, cerca de la embajada.

Después de cruzar el tráfico del Periférico y subir al segundo piso, por fin llegan al lugar.


—¡Ay, cabrón, sí es cierto! Ahí viene. Es el de traje azul y corbata a rayas. Es inconfundible: camina como dando brinquitos y habla solo —pensó el caballo, ya nervioso por la presencia del personaje.


—Buenos días, Melitón. ¿Cómo estás? Antes de que me digas otra cosa, te pido que te sumes a la campaña: ¡nosotros ganamos!


—Buenos días. Pero no me digas que te lo crees; la evidencia demuestra lo contrario, Donald.


—Ah, ¡como todos los enemigos, piensas como todos los enemigos! Solo dilo, repítelo y compártelo: We win! One more time: We win! Help me, please, Melitón. Remember, you are my friend, we are partners. Make America Great Again.


—Vamos a los hechos, querido Trump. Bombardeaste, junto a Israel, a Irán durante cuarenta días; eliminaste a sus líderes militares, científicos e incluso al líder supremo iraní, sin que surgiera un colapso o un vacío de poder. Luego pediste su rendición incondicional y no lograste nada. ¿De dónde sacas que ganaste?


—Oh no, Melitón, don’t break my heart…


—Si apenas empecé y ya estás llorando. Les dijiste que los regresarías a la Edad de Piedra, que los aplastarías, que toda su civilización moriría, para que al final te impusieran un equipo negociador. Mandaste a Islamabad, la capital de Pakistán, al vicepresidente J. D. Vance en lugar de tu yerno Jared Kushner y tu amigo Steve Witkoff. Vas a pedir un acuerdo, no a exigirlo; estás negociando bajo las condiciones de Irán, al acudir al lugar que ellos eligieron. Irán puso las reglas de la negociación, y sabes que quien controla el marco, controla la negociación.


—¡Shut up! Are you a terrorist? Are you a bad man?


—Tampoco te enojes. Allá puedes gritar, aquí no. Sigamos con el tema. Con solo cerrar el estrecho de Ormuz, te pusieron quieto. Hicieron sentir su peso: tienen la llave de la economía global. Te van a pedir que pagues por los daños ocasionados por los bombardeos, cerrar tus bases militares en Medio Oriente, levantar todas las sanciones, reconocer su derecho al enriquecimiento nuclear y al control de Ormuz.


—Mmm… I don’t think so, dear Melitón.


—Lanzaste amenazas vacías. Ellos tienen orden. No pudiste controlar a Israel; se lanzó contra Líbano, cuando Pakistán e Irán lo habían incluido en el acuerdo. Pediste moderación y te ignoraron. Mientras, China sigue comprando petróleo iraní con descuento y avanzando en la fabricación de semiconductores. Si las negociaciones se prolongan, serás testigo de la confirmación de un nuevo orden mundial, donde chinos y rusos serán intermediarios.


—That’s all, I have to go. Can you help me? Only repeat: We win, America wins.

Trump se levantó, dejó el café a medias y salió apresurado.


—Está pedo este compa, mi Melitón. He’s crazy, really crazy —dijo el caballo.


—No —respondió—, solo es Trump.

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©2020
Por: Juan Gabriel González Cruz

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