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La inteligencia israelí

  • Foto del escritor:  Redacción: La Noticia Es
    Redacción: La Noticia Es
  • hace 2 días
  • 3 Min. de lectura

—No, ya no supe de ella. Simplemente se fue, desapareció. Apenas alcanzó a decirme que su papá se la llevaría a Estados Unidos. Era linda; así la recuerdo: sus manos nerviosas, la risa hermosa y el pelo lacio, negro, cayéndole sobre los hombros.


—Oh, sí que la quería, compa Meli. Pero pues ya ni llorar es bueno. Nomás queda recordar lo que nos hizo felices y seguir adelante.


—Sí, así es, caballo. Nada regresa al pasado. Ni siquiera sé si siga viva; han pasado muchos años, pero de vez en cuando la recuerdo.


—¿Cómo ve esta rolita, compa? Ahí nomás, pa’ mover el alma.

“Under the boardwalk, down by the sea, yeah

On a blanket with my baby is where I’ll be…”


—Me gusta, pero prefiero no ligar canciones con lo que ya se fue. En ese tiempo la de moda era La Puerta Negra, de los Tigres.


—¡Ajuuua, mi compa! Con esa canción y dos caguamas, me cae que hasta las penas se olvidan.


—Bueno, ya. Dejemos el tema y vámonos moviendo, que se hace tarde. A usted nomás le dan tantita cuerda y ya quiere fiesta, mi caballo.


—Usted empezó. Yo venía bien tranquis, pero dale y dale con la plática de la musa. Aunque, la verdad, sí me dejó pensando eso de la inteligencia y la manera en que ahora eliminan a los enemigos. Las armas de antes ya casi quedaron sobrando. Si los aviones de combate ya no rifan igual por culpa de los drones, imagínese las pistolas y las ametralladoras.


—Sí, ese tema da para largo. La lucha por el poder se mueve por muchos frentes. Por ejemplo, se decía que Jeffrey Epstein trabajaba para el Mossad, la inteligencia israelí. Según esas versiones, lo reclutaron, le dieron dinero y le construyeron una vida de lujos para acercarse a gente poderosa. Grababa a sus invitados, tomaba fotos comprometedoras y tenía cámaras ocultas hasta en los baños.


—Qué mala onda, don Meli. ¿Con qué confianza va uno a echarse unos tragos con alguien así?


—El problema era precisamente ese: con toda esa información podían extorsionar a cualquiera que hubiera pasado por sus fiestas. Incluso, existe el rumor de que uno de los involucrados fue Trump. Por eso algunos dicen que terminó siendo un presidente débil frente a Netanyahu. Y en el caso de China, se sabe que llevan años robando tecnología. Muchos estudiantes van a universidades estadounidenses, se quedan a trabajar allá y algunos terminan espiando para su país. De vez en cuando arrestan a varios, y luego los intercambian por estadounidenses detenidos en China.


—Esos chinos copian todo, compa. Aprenden rápido, y lo que ya no quieren lo avientan pa´ otros países. Nomás vea el centro de la Ciudad de México.


—Hay cosas de las que casi no se sabe. Un ejemplo son los hackers adolescentes de Israel. La unidad se llama 8200 y se alimenta del servicio militar israelí. Reclutan jóvenes brillantes en matemáticas, física e informática. Además, aprenden idiomas de Medio Oriente, como el farsi, que se habla en Irán. Primero pasan una prueba llamada KABA, a los más brillantes los mandan a inteligencia militar, donde se planean las operaciones más delicadas del ejército. Muchos dicen que es una de las mejores escuelas tecnológicas del mundo. Varias empresas importantes fueron fundadas por exmiembros de esa unidad, como Check Point Software, Palo Alto Networks o Cyera.


—Y acá nuestros muchachos metidos en otras cosas. Ya ve el barrio, don Meli: pura perdición.


—No, caballo. Aquí también hay talento; lo que falta son oportunidades. Los jóvenes siguen siendo el mejor futuro que tenemos.

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©2020
Por: Juan Gabriel González Cruz

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