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Nican Mopohua. Fuente original de las apariciones



POR NORBERTO HERNÁNDEZ BAUTISTA

En el ocaso del 11 y el naciente 12 de diciembre, en todo México se celebra el día de la Virgen de Guadalupe, del rostro moreno que dio origen a nuestra raza: la mestiza. Su historia es basta y llena de interpretaciones, pero su fuente original es un texto escrito por el indio sabio, Antonio Valeriano: el Nican Mopohua.


Es el documento narrativo más importante y sobre el que más se ha disertado acerca de las apariciones de la Virgen de Guadalupe. Las dos palabras están escritas en náhuatl y, traducidas al español, quieren decir: Aquí se narra. Se considera la fuente original de la historia guadalupana y “juandieguiña”.


Nacido en Azcapotzalco, Antonio Valeriano fue un alumno destacado en el Colegio Santa Cruz de Tlatelolco, donde “fue discípulo de los frailes Juan de Gaona, Francisco de Bustamante y Juan Focher de quienes aprendió retórica, latín, lógica y filosofía”, posteriormente, fue maestro del mismo lugar en las cátedras: filosofía, gramática latina y náhuatl.


El Nican Mopohua es un texto trascendente del siglo XVI; se estima que se escribió entre 1552 y 1560, aunque se cita con frecuencia que se redactó en 1556. Monseñor Eduardo Chávez Sánchez refiere que “el texto pudo ser manuscrito entre 1545 y 1548. Por su parte, Edmundo O´Gorman precisa que “1556 fue el año propicio para que Valeriano escribiera el Nican Mopohua, toda vez que andaba por los treinta años de edad, justo cuando el Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco ya no estaba en manos de los franciscanos y él ya era maestro del colegio, por lo que podía actuar con plena libertad.


Cercano colaborador de fray Bernardino de Sahagún, autor del libro “Historia General de las Cosas de Nueva España”, también conocido como Códice Florentino, el indio sabio Valeriano fue el más famoso latinista que salió de Tlatelolco. Su capacidad intelectual lo llevó a ser reconocido por personajes como Luis Becerra Tanco, Lorenzo Boturini y el cronista fray Juan de Torquemada.


El Nican Mopouha fue publicado en náhuatl en 1649, como parte del libro realizado por el Padre Luis Lasso de la Vega, capellán de la ermita de Guadalupe de 1647 a 1657. Valeriano tuvo un acierto fundamental al escribir el Nican Mopohua; puso ahí el meollo de esa historia: el mensaje de la señora celeste que había pedido se le edificara su casa al pie del Tepeyac, para atender las súplicas de cuantos acudieran allí a invocarla. Actualmente aquella ermita, aquella capillita, es la Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe.


Las dos traducciones al español más conocidas en México son las que realizaron Primo Feliciano Velázquez (1926 y 1931), considerada la versión clásica; y la del presbítero Mario Rojas Sánchez (1978). La traducción realizada por Feliciano Velázquez mereció el reconocimiento de las autoridades eclesiásticas y fue publicada por la Academia Mexicana de Santa María de Guadalupe. El Dr. Miguel León Portilla se refiere al Nican Mopohua, como una joya de la literatura náhuatl del siglo XVI.


De esta manera, el Nican Mopohua es el proceso mismo de entendimiento entre la Señora del Cielo, el indio Juan Diego y el obispo fray Juan de Zumárraga. Describe cada una de las apariciones, ocurridas del 9 al 12 de diciembre de 1531, en el cerro del Tepeyacac. Desde la recolección de las rosas que dieron origen a la estampación de la imagen de la Virgen en la tilma de Juan Diego hasta la milagrosa sanación del tío Juan Bernardino en Cuautitlán, durante la Quinta Aparición, que tuvo lugar en lo que ahora es la Iglesia del Cerrito.

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