¡OPINIÓN! LETRAS DE JUAN GABRIEL
- Redacción: La Noticia Es

- hace 3 días
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PRI Edomex hace castillos en el aire tras triunfo avasallador en Coahuila.
Cristina Ruiz evoca la fortaleza del priismo mexiquense que ya no existe.
Elecciones del 2027 serán de operación, estructuras y movilización.
Como cuando eres anfitrión del Mundial de Futbol, pero no estás invitado.
POR JUAN GABRIEL GONZÁLEZ CRUZ
Hace bien la presidenta estatal del PRI Estadio de México, Cristina Ruiz Sandioval en presumir el triunfo de su partido en Coahuila, pero exagera cuando anticipa que la barrida que le pusieron a Morena el pasado domingo es una bocanada de aire para el priismo nacional, incluyendo el mexiquense, de cara a las elecciones intermedias del 2027.
Porque una cosa es “ganar” y otra muy diferente es “no perder”, y el PRI coahuilense no perdió lo que ya tenía. Por eso, aquí le dejamos a la dirigente del Revolucionario Institucional del Edomex algunos datos reales que le contradicen el discurso alegre y futurista.

Tiene razón Cristina cuando dice que el resultado de Coahuila es más que una victoria electoral y afirma: “es el triunfo de una militancia que nunca se rinde, que se reconstruye en el territorio y que vuelve siempre a la lucha y que jamás abandona sus convicciones, ese es el mensaje que debemos asumir en el Estado de México”.
Bueno, pues a diferencia de Coahuila, la militancia y principales operadores del Estado de México sí se rindieron y saltaron del barco hundido; en Coahuila no hubo necesidad de reconstruirse porque aún son gobierno, en cambio y en el territorio mexiquense prominentes figuras del tricolor, empezando por su última candidata a la gubernatura, Alejandra del Moral Vela, botaron al partido para irse a la 4T… le siguieron ex gobernadores, exalcaldes y alcaldes en activo; ex diputados y diputados en funciones, etc., etc. Los de aquí se fueron y no han vuelto, los de aquí sí abandonaron sus convicciones.
“Somos más de uno y medio de millones que priistas (mexiquenses) que seguimos aquí, sin rajarse y echados para adelante”, dijo la presidenta del PRI estatal, aunque la numeralia electoral reciente tiene otros datos: En las elecciones del 2024 el PRI sólo alcanzó menos de 1 millón 400 mil votos y el padrón registrado de militantes no rebasa ni los 210 mil afiliados.

Edoméx y Coahuila no tienen punto de comparación alguna, son abismalmente diferentes poblacional, política y electoralmente hablando. El Estado de México tiene casi 18 millones de habitantes y su listado nominal es de 13 millones de personas; Coahuila tiene 3.2 millones de habitantes y un padrón de 2.5 millones de electores; El Edomex tiene 125 municipios y una legislatura de 75 diputados; Coahuila 38 alcaldías y un Congreso de 25 curules… es decir, en estadísticas el Estado de México se lleva 3 a 1 a Coahuila.
Pero está bien que reposen sus desagracias en los resultados de Coahuila, porque a estas alturas cualquier catre es bueno para soñar despierto. Que recuerde Cristina Ruiz que las peores desgracias están precedidas de buenas intenciones.
CANCIÓN, DICHO O REFRÁN
La inflación democrática…

Lo único que han propiciado los resultados de la elección de Coahuila es alertar a Morena y sus aliados sobre lo que se le puede venir en los comicios del 2027. Recordemos que las elecciones intermedias nunca son de arrastre ni de contraste, pero sí de operación, estructuras y movilización que sólo se activan con recursos económicos. En síntesis, lo sucedido en Coahuila sólo va a encarecer -aún más- el proceso electoral del siguiente año en el país y no se diga en el Estado de México, donde la reelección de alcaldes es el caldo de cultivo para el desvío de recursos públicos a campañas políticas. Que quede claro que fue el propio PRI el que creó la fórmula. La pregunta es: ¿tiene el priismo mexiquense los recursos y las estructuras para la movilización del voto el siguiente año?, si no les pagó a los operadores, activistas y representantes de casilla en los comicios de gobernador del 2023 y las presidenciales del 2024, ¿a poco cree que sus seccionales y tropas van a volver a confiar en el partido y dirigentes que les vieron la cara?
Penal para la FIFA y en fuera de lugar…

Mientras en Palacio nacional llevan semanas y meses arengando el discurso de defensa de la soberanía frente a lo que consideran una actitud intervencionista de Estados Unidos, por señalar y perseguir a políticos mexicanos de la 4T coludidos con el crimen organizado, en la víspera del arranque del Mundial de Futbol se ha suscitado una situación en el Estadio Ciudad de México (antes Estadio Azteca) con los dueños de palcos y que de entrada SÍ constituye una violación flagrante a la soberanía. Se trata del impedimento para que los titulares de los espacios VIP metieran anticipadamente sus alimentos y bebidas para disfrutar el partido inaugural México-Sudáfrica el mediodía del jueves, pero al momento de querer ingresar -aun teniendo contrato firmado con la representación del estadio- se los impidieron. Un sujeto que dijo ser el representante legal del inmueble fue tajante al sostener: “Vengo a comentarles que no se les va a permitir el acceso, toda vez que sus medidas no están vigentes, por lo que no están surtiendo efectos jurídicos y no podemos permitirles el acceso ya que el estadio se rige por la ley de FIFA desde el 13 de mayo… Estamos con el estadio entregado… no les vamos a permitir el acceso”… Ah chingas, ¿o sea que en nuestro territorio las normas y reglamentos de la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) están por encima de las leyes mexicanas?, órale, esa sí es una intervención directa y abierta, motivo suficiente para hacer efectivo el “…más si osare un extraño enemigo”. Como si no fueran suficientes las protestas y amenazas de boicot de la CNTE, transportistas y campesinos en el partido del jueves, ahora los palcohabientes advierten que este miércoles llegarán nuevamente al Estadio Ciudad de México con la ley mexicana en mano y el uso de la fuerza pública para hacer valer sus derechos. Este mundial pinta para un auténtico desastre que puede dejar mal parado al país, a su gobierno y la escasa capacidad de organización. Literalmente a los mexicanos nos tomaron la casa y nos dieron un portazo en las narices.




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