Reconfiguración del poder en México
- Redacción: La Noticia Es

- 1 mar
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Nos toca tequio, Melitón. ¿Cómo ves? ¿A qué hora nos vemos y dónde?
—A las ocho, frente a la barbacoa. Dile a los demás que no lleguen tarde.
—¿Vas a invitar los tacos o te vas a rajar? ¡Pa’ qué nos citas en la barbacoa!
—No, mejor llevo las guajolotas, puras de verde pa’ no pelear, y se las comen ahí. No te quejes, “Ayo Silver”, al fin esa barbacoa ni está buena. Las salsas no saben a nada y la verde sabe a puro ajo. El que la hace no besa ni a su perro.
—Buenos días, don Meli. ¿Por dónde empezamos?
—Doña Cláusula, ¿trajo los rastrillos y lo demás?
—No, no me dijo.
—Pero si ya sabe lo que se utiliza.
—No soy adivina. Me llamó el caballo y no me dijo. Así que hágase para allá para empezar con este rastrillo, que se le sale el palo. ¿No hay otro?
—Ni para pedir a los compañeros, Melitón. Los que tienen también se les sale el palo.
—Mire, don Meli, ahí vienen las guapas. Oye, caballo, no vayas a pedir un machete; no se necesita aquí y luego ni filo tienen. Usted es caballo, pero le gusta hacerse güey.
—Doña Cláusula, usted váyase para allá. Ahí, lejos, se ve mejor. Deje de chupar el calcio.
—Oiga, don Meli, ¿ya vio que la presidenta dio a conocer la reforma electoral? ¿Cómo ve? ¿Sale o de plano el PT y el Verde son más gallos que Morena?
—Mire, doña Claus, el éxito de la reforma electoral, no depende de si se aprueba o no. Hay cosas de más fondo en juego. Las alianzas entre partidos no son eternas: se adaptan según las coyunturas y duran sólo en las condiciones que les dieron vida. Por eso dicen que los aliados de hoy serán los opositores de mañana. Vea, aunque no se apruebe, el juego ya cambió. Y así las cosas, mi Claus.
—No, pues ahora sí ya no le entendí.
—Yo tampoco —replica el caballo.
—Bueno, tú nunca entiendes, horse, pero ahora tienes pretexto, porque yo igual, no capisco.
—La cosa —responde Melitón— está así: la presidenta ya ganó la narrativa al dar a conocer los puntos centrales de la reforma político-electoral. Si se aprueba o no, ya ganó el espacio de la comunicación política frente a la oposición y también frente a sus propios aliados. En política, doña Claus, la reforma no solo cambia la ley electoral: cambia el mapa del poder. Al hacerlo, la presidenta rompió el cerco de la oposición, del PT y del Verde, ella cumple un compromiso de campaña y da voz a quienes antes no la tenían, porque la reforma responde a una demanda legítima de la población: que las elecciones cuesten menos dinero público y que desaparezcan los plurinominales, que en muchos casos se convirtieron en una camarilla de traficantes de influencia. Del gasto electoral no hay ni qué discutir: son de las elecciones más caras del mundo. Entre los pluris, los partidos metían a cada personaje que los hijos de Ma Baker eran unos niños de pecho. En su origen, se suponía que los plurinominales serían los cuadros más preparados y una vía para garantizar pluralidad, tolerancia a la oposición y democracia. Pero esos fines se distorsionaron, y muchos pluris terminaron siendo pájaros de cuenta que necesitan fuero para no acabar en la cárcel.
—Acá entre nos, ¿qué pasó con las guajolotas, don Meli?
—Híjole, se me olvidaron. Pero no diga nada, doña Cláusula. Al rato vamos a los de la barbacoa. ¿Qué tal unos doraditos con todo?




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