Celulares mortales
- Redacción: La Noticia Es

- hace 2 días
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—¿Será cierto lo que dice el enamorado de Chalco?
—¿Sobre qué, doña Cláusula?
—Sobre lo que dijo el otro día: que en Irán los gringos y los israelíes son como James Bond o como Rambo.
—Pues no es algo que debamos admirar, pero la precisión de la operación militar para asesinar a generales y científicos iraníes fue impresionante. Lo hicieron a través de los celulares.
—¿Por los celulares? No me espante, don Melitón.
—No se preocupe, compañera; además, usted trae un celular chafita.
—Mira, mi rocinante desnutrido, no traigo uno mejor porque bien sabes que en el pesero son bien ratas, sobre todo cuando pasa por tu barrio. ¡Puro bandido!
—¿Y desde cuándo pasa por Las Lomas, compañera?
—¿Las Lomas? Ni que Las Lomas, jamelgo; será “Lo Más Jodido”.
—Esta vez el caballo dice la verdad —intervino Melitón
—. Todos los gobiernos tienen capacidad para interceptar comunicaciones. Se dice que los países más avanzados pueden tomar el control del sistema informático de un automóvil y provocar la muerte del conductor. Lo mismo ocurre con algunas Smart TV: escuchan conversaciones aun cuando parecen apagadas.
—No se azote, ya no tome —respondió Cláusula.
—Ya ve, compa Meli, la señora no cree en esos alcances.
—Sí, Cláusula, las agencias de inteligencia hacen cosas terribles. Hay quienes sostienen que los rusos forman espías desde niños; les llaman “agentes durmientes”. Adoptan otra cultura y hasta una nacionalidad distinta. Después los envían a Estados Unidos u otros países con identidades robadas. En algún momento entran en acción para informar lo que se les solicite.
En el caso de la CIA estadounidense —continuó Melitón— se investigó que utilizaron una droga psicodélica muy potente, conocida como LSD, en sus propios empleados como experimento. Varios se suicidaron; se dice que uno se arrojó por la ventana de un hotel. El programa se llamó MK-Ultra. Más tarde contrataron prostitutas para que sus clientes fueran dosificados con LSD. Incluso llegaron a liberar bacterias en San Francisco para observar la reacción de la población.
—Qué gachos, don Melitón. Usar la vida de las personas como si fueran cosas. Pero ¿qué pasó con Irán?
—Para allá voy. En la llamada “guerra de los doce días”, según investigaciones, los israelíes reclutaron refugiados afganos que vivían en Irán. Discretamente les ofrecieron dinero a cambio de investigar los domicilios de militares y científicos nucleares. Los israelíes mataron a doce generales del alto mando iraní y a casi todos los científicos nucleares. Lo más efectivo fue que obtuvieron sus números celulares, los geolocalizaron y así lanzaron misiles para ejecutarlos.
Cuando los iraníes se dieron cuenta, prohibieron a mandos militares usar celulares; sin embargo, no se los quitaron a los escoltas. Así, los generales siguieron siendo blancos fáciles. En otra ocasión, Estados Unidos lanzó 47 misiles de crucero contra el lugar donde se ubicaba el cuartel general del servicio de inteligencia iraquí.
—Compañera, estas agencias, cuando quieren, te matan.
—No chingues, caballo… ¡no me quieras tanto!
—Les comparto otra. Los del Mossad israelí lo hicieron mediante localizadores. El grupo armado Hezbolá se comunicaba a través de esos aparatos. Los israelíes compraron una empresa en Hungría para fabricarlos y venderlos a miembros de Hezbolá. Insertaron explosivos en los dispositivos y luego los hicieron detonar.
—Parece ciencia ficción, don Melitón. Ah, cuando necesiten un voluntario para pruebas con LSD en México, me avisan; ya tengo un prospecto.
Cláusula miró maliciosamente al caballo.
—No interrumpas al compa Meli, compañera; rompes el ritmo de la plática.
—Luego seguimos. En las guerras actuales, los soldados combaten contra máquinas.
Y casi siempre pierden.
Drones y misiles son la precisión de la muerte.




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