Dime rana y yo brinco
- Redacción: La Noticia Es

- hace 1 día
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Norberto Hernández Bautista:
Que ni se les ocurra a los gringos. Aquí le echamos pa’ delante, donde tope. Se sienten bien acá, pero nel. La banda, los campesinos y “everybody”, me cae que sobre ellos, no nos abrimos. La beben o la derraman.
Apriete bien esa tuerca, y de paso apriétese usted también. Ya anda disvariando de tanto quemarle los patitas al conejo.
No, valedor, que se dejen venir. La Blanca y San Lucas presentes. ¡Arre!
—Mira, Toris —dice Melitón—, la guerra es algo serio. Es compleja, provoca dolor, muerte y destrucción. En ella salen reacciones bestiales que solo un ser humano puede infligirle a otro. Al final, los que van al frente somos personas como tú y como yo, mientras todo es provocado por políticos y empresarios que buscan más poder y dinero.
Hace una pausa y continúa:
—En la guerra entre Rusia y Ucrania han muerto miles de jóvenes. Y lo peor es que Ucrania ya no tiene armas ni soldados suficientes.
—¿Y pa’ cuándo se termina, mi Melitón?
—Es una guerra de desgaste. Lleva casi cuatro años, aunque el conflicto político comenzó en 2014. Se prolongó, escaló y terminó convirtiéndose en una guerra total. El punto clave es este: Ucrania quiere entrar a la OTAN y Rusia se opone. Esa es la verdadera línea roja. Desde el inicio, Ucrania no tenía oportunidad real de ganar. Fue una insensatez enfrentar a una potencia nuclear. En el fondo, ha sido usada como muro de contención contra Rusia, a pesar de ser parte de su zona histórica de influencia
—Pues no le entiendo mucho, compa. Lo único que conozco de Rusia es el vodka.
—Mira, Toris, Rusia no solo pelea contra Ucrania. Está enfrentando a los gringos y a Europa, que financian, arman y entrenan al ejército ucraniano. Rusia ha recurrido a su artillería masiva, misiles y drones; Ucrania, en cambio, usa misiles antitanque y antiaéreos, drones de ataque e inteligencia satelital proporcionada por sus aliados.
Melitón remata:
—Todo esto ha reconfigurado el orden mundial: Europa y Estados Unidos frente a Rusia, China e Irán. Europa depende hoy de los gringos para su defensa y su armamento. Vivimos una militarización prolongada.
—Chale —responde Toris—. Mejor un tiro derecho, un topón y vámonos. Y un favor, Meli: no me digas Toribio. Dime Toris o Chacorta.
—Va, compa. Pero escucha esto: ya no se pelea como antes. Hoy enfrentas drones de reconocimiento, kamikazes y hasta navales. El campo de batalla está vigilado todo el tiempo. Todo lo que se mueve es detectado y atacado. Los misiles son inteligentes. La guerra es electrónica: se interfiere el GPS, se neutralizan drones y se rompen comunicaciones. Quien domina el espectro electromagnético lleva la ventaja. Las guerras se ganan o se pierden en los depósitos, no solo en el frente. Y ahí, Rusia va arriba. La aviación ya no manda; los sistemas antiaéreos la tienen amarrada.
—Me deja dubitativo, circunspecto y taciturno.
—Mira nada más a este —se ríe Melitón—. Pero hay algo más que nos afecta directamente: la guerra de información. Ese es otro frente decisivo. La opinión pública es un multiplicador de poder: redes sociales, propaganda y percepción. A pesar de todo, ambos bloques han evitado un choque directo entre la OTAN y Rusia, y el uso de armas nucleares. Hay umbrales estratégicos que no se cruzan. Esta es una guerra híbrida, no solo tecnológica.
—Mire, compa Melitón —dice Toris para cerrar—, pa’ acabar pronto: si ve a los gringos, dígales que chinguen a la más vieja de su casa… y que a mí me den por muerto.






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