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Es con China, a través de México

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    Redacción: La Noticia Es
  • hace 2 días
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: hace 22 horas

Por Norberto Hernández Bautista:

A mí no me ven la cara. Eso de que la gobernadora no sabía que eran de la CIA no me lo creo. Luego, luego los gringos salieron en defensa del gobierno de Chihuahua.

Y ojo, el gobernador de Sinaloa puede ser indefendible, pero tampoco que nos quieran engañar.

¿Desde cuándo les preocupan las drogas, si tienen un problema de consumo enorme? Con tantas guerras en las que están metidos… ahora andan en la de Irán y en la de Ucrania. ¿Cómo ve, don Melitón?


—Hay elementos que invitan a la sospecha —responde—, conviene recordar que, si alguna institución posee información sobre los vínculos entre políticos, empresarios y banqueros con el crimen organizado en México, es precisamente el gobierno estadounidense. Sus agencias de inteligencia han acumulado datos suficientes para proceder contra quien decidan, incluyendo expresidentes como Salinas, Zedillo o Calderón y una larga lista de personajes.


—¿Entonces pueden hacer lo que quieran con México? Ahí sí no estoy de acuerdo, don Melitón.


—En eso coincidimos —interviene el Caballo, con inusual sobriedad.


—El punto central —prosigue don Melitón— es que la llamada “guerra contra las drogas” tiene un origen estadounidense, pero también la han utilizado como instrumento político. Existen antecedentes: desde la configuración del cártel de Guadalajara en México, hasta los casos de Cali y Medellín en Colombia. En Bolivia y Panamá se observaron dinámicas similares; primero se impulsó al empresario Roberto Sosa y al general Noriega, para después encarcelarlos. Lo que vemos en México podría interpretarse como una versión actualizada de ese mismo patrón.


—¡No, si ya sabemos cómo son, puro doble cara! —dice Cláusula—. Hasta el Caballo me apoya, eso que está bien ignorante.


—Oye, compañera, eso ya es bullying.


—Más allá de eso —continúa—, preocupa la ligereza con la que algunos políticos han reaccionado. Declaraciones precipitadas, muestras de simpatía hacia Trump y críticas desproporcionadas contra su propio país reflejan más odio que análisis. En un contexto geopolítico, no es solo un problema entre México y Estados Unidos; es un fenómeno donde el país queda en medio de una disputa más amplia, en la que China también juega un papel clave.

—Son culeis, don Meli.


—No, compañera, son lamebotas de los gringos. Pero tampoco se adorne, don Meli, y explíqueme eso de la geopolítica.


—Con gusto. Las potencias actúan en función de sus intereses. El imperio británico utilizó el opio para someter a China en el siglo XIX. Recientemente, Estados Unidos apoyó la producción de opio en Afganistán para enviarla a Irán y Rusia. Hoy, el tema central es el fentanilo: sus precursores provienen de China, se procesa en países como México y termina en el mercado estadounidense. Las cifras son elocuentes: las muertes por sobredosis superan las bajas militares en conflictos como Vietnam. Se reporta que mueren más de 100 mil adictos al año, cuando en todo el conflicto de Vietnam se estima murieron 56 mil soldados. En ese sentido, Estados Unidos quiere frenar el avance de China interviniendo en México.


—Mira, Caballo, si no entendiste, mejor vete a la nocturna —dice Cláusula con malicia.


—Si dan cerveza voy; si no, paso, compañera.


—Para concluir —añade don Melitón—, estamos ante un escenario donde el liderazgo nacional busca mantener autonomía frente a presiones externas. Eso, inevitablemente, genera incomodidad en ciertos sectores. Por ello, más que un asunto estrictamente jurídico, lo que observamos es, en esencia, un fenómeno geopolítico. De paso, Trump busca recuperar legitimidad ante sus electores.


Pues geopolítico o no, ya estoy organizando la movilización para apoyar a mi presidenta. ¡Presidenta, presidenta! Un saludo para Trump: fifififififiu.

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Por: Juan Gabriel González Cruz

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